La cuerda une, vincula, relaciona, liga, sujeta, sirve para entablar lazos fraternales, eternos y sólidos y resistentes como el cáñamo, es un hilo conductor.
El hombre necesita atarse, agarrarse a algo en su difícil ascensión vital, necesita un asidero que oriente y refuerce su abrupta existencia.
El hombre se ata a todo lo que ama con nudos indestructibles. Nace atado a su madre y se ata a su gente, a su pareja, a su paisaje, a unos olores y sabores, a unos valores heredados, a unas creencias, a unas costumbres y tradiciones, a un pueblo, al Mito. Se ata al toro, a ese animal con quien comparte tantas analogías, que es víctima y verdugo, violencia y nobleza, pureza y desenfreno, como él; se enlaza y conecta con él en un ritual atávico.
La cuerda es compenetración, reencuentro con los suyos, con uno mismo. Porque cada filamento de la cuerda es una experiencia inolvidable, es una pasión desbocada, es una vivencia persistente en nuestros adentros. Son vestigios, recuerdos, evocaciones, complicidades.
Átame no es sólo una película de Almodóvar, es una publicación para todos aquellos que nacimos unidos a una misma cuerda, que somos de la misma cuerda, de una cuerda que no sirve para esclavizar, para encadenar o apresar, sino para unir lazos solidarios, para hermanar, para dar cuerda, para acordar. Esperamos que os atéis a esta publicación que quiere permanecer atada a esa Fiesta que a todos nos reúne una vez al año, a este rito que no enfrenta, sino que nos une al toro en un mismo espíritu.
Agárrate a la cuerda para que entre todos tiremos más fuerte, en un mismo sentido y colaboremos a salvar, a elevar, aquello que más nos da, aquello que nos liga y articula, que nos iguala, que nos vincula, aquello que ha forjado nuestro carácter, lo que nos ha hecho, aquello que nos da fuerzas para transitar al borde de los desfiladeros de la vida, para perseverar en la adversidad, para ascender.